Danzadanza

 

En occidente existe un exceso en titular y encerrar a las experiencias, posición que cercena a ciertos procesos que suelen darse de tan diversos modos. Imposición, necesidad del ser humano y sus sistemas para definir y clasificar en categorías -a veces forzadamente- lo inclasificable.

Lo que empieza a generar transformaciones y movimientos está vinculado con el deseo y la posibilidad de elegir. La vida y su cotidianeidad ofrece -a veces sin, a veces con acompañamiento- una pista, puente, túnel, atajo, calzada, laberinto para que cada quién encuentre.

La danza tiene su contexto e historia terapéutica que fundamenta sus beneficios [2]. Definir a la danza en torno a la terapéutica -…definir a la danza…- es hacerla desistir de sus mayores fuerzas y abismarla en la fijeza del concepto por sobre el movimiento mismo de la experiencia; conceptos tales como terapia, objetivo, instrumento, recurso, método, programa, clase, estímulo… descarga, catarsis, entre otros. Surgen interrogantes... ¿Cuáles son las diferencias entre un encuentro de danza y uno de danzaterapia? ¿Cualquier hacer que contribuya al despliegue subjetivo tiene que designarse como terapéutico? Existen infinitas experiencias que pueden generar movimientos sin que por ello tengan que ser denominadas como terapéuticas, quizá sin objetivos precisos -aunque muy precisas-, académicos ni encuadres de trabajo. El saber terapéutico del arte ¿a quién beneficia? Cuando se dice danzaterapia, esa conciencia de saber, ¿no limitará el fluir y los dones de la danza en sí misma?

La definición, el diagnóstico, la anticipación, el análisis e interpretación, aleja al cuerpo de su estado sensible, de danza, de danzadanza, simplemente.

Estar en el hacer mismo, cada quién con su espacialidad -cada ser humano es especial- con lo reunido y lo diferenciado; la distinción sólo se presenta en la experiencia misma.

 

 

¿Quieres pintar? ¡Entonces hazlo!

Lo que haces, estará en tu dibujo.

Lo que no haces, también.

No importa quién eres

Importa lo que puedes devenir.

 

¿Quieres cocinar? ¡Entonces hazlo!

Lo que haces, estará en tu alimento.

Lo que no haces, también.

No importa quién eres

Importa lo que puedes devenir.

 

¿Quieres bailar? ¡Entonces hazlo!

Lo que haces, estará en tu danza.

Lo que no haces, también.

No importa quién eres

Importa lo que puedes danzar.

 

 

El arte, la danza como posibilidad de posibilidades, ¿danzadanza?

 

[1] Opúsculo sobre arte, cuerpo y poéticas cotidianas. Esta Reflexión está basada en un trabajode tesis (UNSAM, 2008)

[2] Profundizar sobre el contexto de surgimiento de la danzaterapia colabora en ubicar las distorsiones que sufre el advenimiento de esta experiencia sensible.

* Imagen Joel-Peter Witkin

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